Cómo deshacerse de la publicidad intrusiva por Internet

Banners animados, con sonidos, interactivos, flash o páginas robapantallas… No hay nada más incómodo que ingresar a una página web y encontrar un banner o una ventana emergente que intenta robar toda nuestra atención y que se interpone en el contenido que nos interesa y que, incluso, interfiere en la navegación. Justamente a esto se le llama “publicidad intrusiva” y, para fortuna de los usuarios de la red, existe la opción de bloquearla.

Actualmente, se encuentran disponibles diversas opciones para erradicar la publicidad intrusiva de la navegación. Aunque se puede hacer uso de un proxy o programa que filtre y bloquee los anuncios, la opción más fácil y ampliamente utilizada por muchos es utilizar extensiones o complementos que se instalan en el navegador utilizado, sea Chrome, Firefox, Internet Explorer, Safari u Opera. Uno de estos complementos es Adblock Plus, el más famoso de todos y que puede ser descargado a través de su portal web‎.

“Nos gustaría fomentar el uso de una publicidad más directa y menos agresiva en los sitios web. Por eso hemos establecido unas directrices estrictas para identificar la publicidad aceptable”. Esta es la premisa de Adblock Plus, la herramienta que bloquea los anuncios intrusivos. Fundamentalmente, su definición de publicidad aceptable comprende a los anuncios estáticos que no tienen animaciones o sonidos, que no engañan al usuario, que no ocultan el contenido de la páginas, que no se ubican en medio de los textos, que no obligan al usuario a realizar alguna acción y que pueden ser distinguidos con la palabra “Publicidad”.

En sí, la popularidad de esta herramienta radica en que es percibida por los cibernautas como un instrumento de defensa de sus intereses. Desde el punto de vista del marketing, estas estrategias que parecen creativas, lo único que logran es frustrar al usuario y crear en él una imagen negativa, tanto del producto o servicio anunciado como de la página web que lo aloja.

El reto para los anunciantes es desarrollar publicidad de calidad en términos visuales y de contenido, que no vaya en detrimento de la experiencia que busca el usuario en la red y que más bien genere en él identificación y aprobación para que realmente funcione. Como en todo mercado, el consumidor está en todo su derecho de exigir calidad y los anunciantes en el deber de ofrecérselo.

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